Artritis Reumatoide

El panorama ha mejorado drásticamente para muchas personas a quienes recientemente se les diagnosticó artritis reumatoidea (AR), una afección temida, durante mucho tiempo, por ser uno de los tipos de artritis más incapacitantes. La artritis reumatoidea continúa siendo una enfermedad grave, que puede variar mucho en cuanto a los síntomas y los resultados. A pesar de ello, avances recientes en el tratamiento han posibilitado la detención, o al menos la desaceleración, del avance del daño articular. Muchos de estos tratamientos nuevos han surgido en los últimos 10 años gracias a las interesantes investigaciones, que avanzan rápidamente, acerca de los fundamentos de la inflamación. Algunas terapias nuevas apuntan a la inflamación; otras implican combinaciones de medicamentos existentes para obtener mayores beneficios.

Datos breves

- La AR es el tipo más común de artritis producida por el sistema inmunológico.
- Los tratamientos han mejorado de manera drástica y ayudan a muchas de las personas que padecen esta enfermedad.
- Los reumatólogos poseen los conocimientos necesarios para diagnosticar correctamente esta enfermedad y ofrecen a los pacientes los tratamientos más avanzados.


ARTRITIS REUMATOIDEA 

Se ilustra la estructura articular normal. A la derecha, se muestra la articulación afectada por la artritis reumatoidea, la cual presenta una inflamación de la membrana sinovial que puede ocasionar daños al cartílago y al hueso. 

Qué es la artritis reumatoidea

La AR es una enfermedad crónica que ocasiona dolor, rigidez, inflamación y limitación en la movilidad y función de diversas articulaciones. A pesar de que las articulaciones constituyen las partes principales del cuerpo que se ven afectadas por la AR, es posible que también se presente inflamación en otros órganos.


En general, la rigidez que presenta la artritis reumatoidea activa es peor durante la mañana y puede durar de una a dos horas y hasta todo el día. Este período prolongado de rigidez matutina constituye una pista importante para el diagnóstico, dado que no muchas de las otras enfermedades artríticas se presentan de esta forma. Por ejemplo, la osteoartritis normalmente no ocasiona rigidez matutina prolongada. A pesar de que la artritis reumatoidea puede afectar cualquier articulación, las pequeñas articulaciones de las manos y los pies tienden a verse afectadas de manera más frecuente que otras. Esto produce un patrón de enfermedad articular que los reumatólogos consideran característico de la artritis reumatoidea.


Entre otros síntomas que puede ocasionar la AR, se encuentran:

- Pérdidad de enrgía
- Fiebre baja
- Pérdida de apetito
- Sequedad en ojos y boca debido a una afección asociada conocida como síndrome de Sjogren
- Protuberancias firmes denominadas nódulos reumatoides que se encuentran debajo de la piel, en áreas como codos y manos.


Qué causa la artritis reumatoidea

La artritis reumatoidea se clasifica como una enfermedad autoinmune, que se desarrolla debido a que determinadas células del sistema inmunológico funcionan de manera deficiente y atacan las articulaciones sanas. A pesar de que la causa de la AR aún es desconocida, hay interesantes investigaciones que avanzan rápidamente y que están revelando cuáles son los factores de importancia que producen la inflamación. El centro principal de la inflamación es la membrana sinovial, que es el tejido que recubre la articulación. Los químicos inflamatorios liberados por las células inmunes provocan inflamación y dañan el cartílago y el hueso. Esta investigación nos brinda una mejor comprensión de los factores inmunológicos y genéticos que pueden estar relacionados con la enfermedad. Gracias a este trabajo, se han desarrollado nuevos medicamentos que bloquean específicamente determinadas señales que el sistema inmunológico envía al organismo y que son importantes en el desarrollo de los síntomas de artritis reumatoidea y de daño articular.


Quién contrae la artritis reumatoidea

La AR es la forma más común de artritis inflamatoria. Más de uno millones de estadounidenses sufren de artritis reumatoidea. Alrededor de 75 por ciento de las personas afectadas son mujeres, y de 1 a 3% de las mujeres pueden desarrollar artritis reumatoidea durante el transcurso de su vida. La mayoría de las veces, la enfermedad se inicia entre la cuarta y sexta década de vida; no obstante, la AR puede presentarse a cualquier edad.


Cómo se diagnostica la artritis reumatoidea

Es posible que resulte difícil diagnosticar la AR, dado que puede comenzar de manera gradual, con leves síntomas. Muchas enfermedades, en especial en sus comienzos, se comportan de manera similar a la AR. Por ello, los pacientes de quienes se sospeche que puedan padecer de AR deben ser evaluados por un reumatólogo, un médico con la capacidad y experiencia necesarias para realizar un diagnóstico preciso y desarrollar el plan más adecuado para su tratamiento.


El diagnóstico de la AR se basa en los síntomas descritos y en los resultados del examen físico, tales como temperatura, inflamación y dolor en las articulaciones. Determinadas anomalías encontradas en análisis clínicos y comúnmente encontradas en la AR pueden ayudar a establecer un diagnóstico. Entre las anomalías que pueden ayudar a establecer un diagnóstico, se encuentran:


Anemia (escasa cantidad de glóbulos rojos)
Factor reumatoide (un anticuerpo que, con el tiempo, se encuentra en aproximadamente el 80% de los pacientes con AR, pero sólo en el 30% al comienzo de la artritis)
Índice elevado de eritrosedimentación o "índice sed" (un examen de sangre que, en la mayoría de los pacientes con AR, tiende a guardar correlación con el nivel de inflamación articular)

Los rayos X pueden ser de gran utilidad para el diagnóstico de AR, pero no muestran anomalías en los primeros 3 a 6 meses de la artritis. Los rayos X resultan útiles para determinar si la enfermedad está avanzando.


Es importante recordar que para la mayoría de los pacientes que padecen de esta enfermedad (especialmente aquellos que han tenido síntomas por un período menor a 6 meses) no existe un único examen que "confirme" un diagnóstico de AR. En cambio, el diagnóstico se realiza mediante la evaluación experta de los síntomas correspondientes, los resultados del examen físico, las pruebas de laboratorio y los rayos X.


Cómo se trata la artritis reumatoidea

La terapia para los pacientes que sufren de artritis reumatoidea ha mejorado de manera drástica en los últimos 25 años. Los tratamientos actuales ofrecen a la mayoría de los pacientes un alivio de bueno a excelente de los síntomas, y la capacidad de continuar con sus actividades a niveles normales o casi normales. Dado que no existe cura para la artritis reumatoidea, el objetivo del tratamiento consiste en minimizar los síntomas y la discapacidad de los pacientes mediante la terapia médica apropiada en la etapa temprana de la enfermedad, antes de que se produzca un daño permanente en las articulaciones. No existe una única terapia que sea eficaz para todos los pacientes, y muchos de ellos deberán cambiar las estrategias del tratamiento durante el curso de la enfermedad.


El tratamiento exitoso de la AR requiere de un diagnóstico temprano y, en algunos casos, un tratamiento agresivo. Para reducir los síntomas y la inflamación articular de manera rápida, el tratamiento de primera línea generalmente consiste en drogas antiinflamatorias no esteroideas (NSAIDs), tales como ibuprofeno (Motrin, entre otros), naproxeno (Naprosyn, Aleve), celecoxib (Celebrex) y muchos otros. Además, los corticosteroides como prednisona (Deltasona, entre otros) se pueden administrar por vía oral en bajas dosis o mediante inyección en las articulaciones.


Sin embargo, todos los pacientes que padecen de AR con inflamación persistente en las articulaciones son candidatos para el tratamiento con drogas antirreumáticas modificadoras de la enfermedad (DMARD, por sus siglas en inglés), que generalmente se emplean junto con drogas antiinflamatorias no esteroideas o corticosteroides en bajas dosis. Las DMARD han disminuido considerablemente los síntomas y la función articular, así como la calidad de vida de la gran mayoría de los pacientes que sufren esta afección. Las DMARD incluyen metotrexato (Rheumatrex y Folex), leflunomide (Arava), hidroxicloroquina (Plaquenil), sulfasalacina (Azulfidine), oro administrado por vía oral (Auranofin) o vía intramuscular (Myochrisine), minociclina (Minocin, Dynacin y Vectrin), azatiaprina (Imuran) y ciclosporina (Sandimmune y Neoral).


Una nueva clase de medicamentos, denominados modificadores de la respuesta biológica o "agentes biológicos", puede concentrarse específicamente en partes del sistema inmunológico que ocasionan inflamación, así como daño tisular y articular en la AR. Estos medicamentos también son DMARD, dado que desaceleran el progreso de la enfermedad. Los tratamientos aprobados por la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA, por sus siglas en inglés) incluyen adalimumab (Humira), anakinra (Kineret), etanercept (Enbrel), infliximab (Remicade), abatacept (Orencia) y rituximab (Rituxan). En algunos casos, estos medicamentos se usan solos; en muchos casos, se combinan con metotrexato para lograr una mayor eficacia.


El tratamiento óptimo de la artritis reumatoidea generalmente requiere más que tan sólo medicamentos. El tratamiento adecuado requiere un cuidado integral y coordinado, la educación del paciente y el conocimiento de varios prestadores, incluidos reumatólogos, médicos de atención primaria y terapeutas físicos y ocupacionales.


Mayor impacto de la artritis reumatoidea en la salud

Investigaciones recientes indican que quienes padecen de AR, en particular las personas cuya enfermedad no está bien controlada, pueden tener mayor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Consulte con su médico sobre los riesgos y los modos de minimizarlos.


Vivir con artritis reumatoidea

Es de gran importancia que las personas que padecen AR permanezcan físicamente activas, pero que a su vez disminuyan sus actividades de manera ocasional cuando la enfermedad empeora. Una consulta con un terapeuta físico u ocupacional puede ayudar a determinar el nivel y los tipos de actividades adecuados. Por lo general, el individuo debe descansar cuando tiene una articulación hinchada o inflamada, o cuando se siente fatigado. En estos momentos, realizar ejercicios suaves de movilidad mantendrá flexibles las articulaciones. Cuando se sienta mejor, realizar ejercicios aeróbicos de bajo impacto como caminar y ejercicios para aumentar la fuerza muscular mejorarán la salud general y reducirán la presión en las articulaciones.


El diagnóstico de una enfermedad crónica es un hecho que cambia la vida y que puede provocar ansiedad y, en algunos casos, sentimientos de aislamiento o depresión. Gracias a que los tratamientos de la artritis reumatoidea han mejorado de manera considerable, estos sentimientos normalmente disminuyen con el transcurso del tiempo, a medida que aumenta la energía y disminuyen el dolor y las limitaciones. Es importante que hable con su médico y con los prestadores de atención de salud sobre estas reacciones normales frente a la enfermedad, ya que éstos pueden brindarle la información y los recursos que necesita durante su tratamiento.


La artritis reumatoidea afecta la muñeca y las pequeñas articulaciones de la mano, incluso los nudillos y las articulaciones medias de los dedos.

Dolor de Muñeca y dedos

La inflamación y el dolor en las articulaciones generalmente se pueden controlar bien, el daño articular se puede minimizar con un tratamiento temprano.


Puntos para recordar

- La AR ha sido un objetivo primario de la investigación reumatológica, y los tratamientos que se encuentran disponibles en la actualidad han mejorado considerablemente los resultados para los pacientes. La inflamación y el dolor en las articulaciones generalmente se pueden controlar bien, el daño articular se puede minimizar con un tratamiento temprano.


- Es particularmente necesario contar con experiencia profesional para establecer un diagnóstico de AR de manera temprana, para descartar enfermedades con síntomas parecidos a los de la AR (y así evitar pruebas, terapias farmacológicas y costos innecesarios) y para diseñar el plan de tratamiento que mejor se adapte al paciente y que evalúe la necesidad de terapia con DMARD, junto con sus riesgos y beneficios. Por consiguiente, el reumatólogo, conjuntamente con el médico de atención primaria y otros proveedores del cuidado de la salud, deben desempeñar el papel principal a la hora de determinar, implementar y supervisar el tratamiento del paciente con AR.


- Los estudios han demostrado que las personas que reciben tratamiento temprano de AR se sienten mejor, tienen más probabilidades de llevar una vida activa y menos probabilidades de sufrir el tipo de daño articular que conlleva al reemplazo de las articulaciones.


El papel del reumatólogo en el tratamiento de la artritis reumatoidea.

La artritis reumatoidea es una enfermedad compleja, pero recientemente se han realizado grandes avances en su tratamiento. Los reumatólogos son especialistas en trastornos musculoesqueléticos y, por lo tanto, están capacitados para realizar un diagnóstico adecuado. También pueden aconsejar a los pacientes sobre las mejores opciones de tratamiento disponibles.