Dolor musculoesquelético

Dolor de hombro

Causas, diagnóstico y tratamiento de la omalgia o síndrome de hombro doloroso.

Ilustración anatómica del hombro, manguito rotador, tendón supraespinoso, tendón del bíceps y bursa subacromial

Dolor de hombro: causas, diagnóstico y tratamiento

El dolor de hombro, conocido también como omalgia o síndrome de hombro doloroso, es un motivo de consulta sumamente frecuente.

Puede aparecer desde etapas jóvenes de la vida debido a esfuerzos físicos, deportes o levantamiento de objetos pesados. También es frecuente en personas mayores, cuando los tendones se debilitan y pueden sufrir lesiones o incluso rupturas espontáneas.

¿El dolor siempre se origina en el hombro?

El dolor puede irradiarse hacia el hombro desde otra estructura, aunque esto es poco frecuente.

Generalmente, la historia clínica permite establecer cuándo ocurrió la lesión y cómo comenzó el dolor. La exploración física ayuda a confirmar si el origen se encuentra realmente en el hombro.

Cuando se escucha al paciente y se realiza un examen físico adecuado, suele ser bastante difícil equivocarse sobre el origen del dolor.

El hombro no trabaja de manera aislada

Para comprender esta patología hay que recordar que la articulación del hombro forma parte de todo un cinturón de movimiento.

Este cinturón rodea la parte superior del cuerpo e incluye:

  • El pecho y las costillas.
  • El esternón.
  • Las clavículas.
  • Las articulaciones acromioclaviculares.
  • Las escápulas.
  • Las articulaciones escapulotorácicas.
  • La columna vertebral.

Todas estas estructuras participan coordinadamente en el movimiento del hombro y del brazo. Por eso, el hombro no debe valorarse como una articulación aislada.

El manguito rotador

El movimiento del hombro depende en gran medida del manguito rotador, formado por cuatro tendones que se unen como una especie de fajón y se insertan alrededor de la articulación.

Una de las zonas donde estos tendones se insertan es precisamente uno de los puntos donde con mayor frecuencia aparece el dolor.

El tendón que prácticamente siempre se encuentra comprometido es el supraespinoso. Es un tendón fundamental para el movimiento y sobre él recae una parte importante de la fuerza del hombro.

El tendón del bíceps también puede afectarse, aunque en una proporción menor. Después de los 70 años pueden producirse rupturas espontáneas, especialmente por el debilitamiento progresivo del tendón y la existencia de zonas con irrigación sanguínea crítica.

La bursitis del hombro

Cuando la lesión del supraespinoso y de los demás tendones es importante, puede inflamarse la bursa subacromial-subdeltoidea, considerada la bursa más grande del cuerpo humano.

La bursa es una estructura que facilita el deslizamiento entre los tejidos. Cuando aumenta de tamaño debido a la inflamación, puede producir pinzamiento y dificultar considerablemente la elevación del brazo.

El paciente puede presentar dolor intenso y no lograr elevar el brazo adecuadamente, especialmente por encima de aproximadamente 110 grados.

Dolor intenso sin aumento visible de volumen

En las enfermedades del hombro puede existir un dolor muy intenso y una limitación considerable del movimiento. Sin embargo, casi nunca se observa un verdadero aumento de volumen durante la exploración.

Esto ocurre porque la mayor parte de estas lesiones son extraarticulares: se encuentran principalmente en los tendones del manguito rotador y, con menor frecuencia, en el tendón del bíceps.

El paciente puede tener muchísimo dolor sin que el hombro se vea inflamado externamente.

El hombro congelado

En algunos casos se desarrolla un hombro congelado, en el cual la articulación pierde casi por completo su movilidad.

La persona puede tener grandes dificultades para levantar el brazo, vestirse, peinarse o realizar actividades cotidianas. La limitación puede ser muy importante, aunque tampoco necesariamente exista un aumento visible de volumen.

Cuando existe líquido o aumento de volumen

Encontrar líquido o un verdadero aumento de volumen en el hombro es un hallazgo poco común y sumamente preocupante.

Son pocas las enfermedades capaces de producirlo. Cuando aparece, debe investigarse de inmediato qué está ocurriendo mediante la exploración, una radiografía y, cuando sea necesario, la punción del hombro.

Si al realizar la punción se obtiene líquido sanguinolento, debe considerarse la posibilidad de una lesión destructiva o de una necrosis del hombro, especialmente en etapas tardías de la vida.

También existen enfermedades inflamatorias muy poco frecuentes y altamente destructivas producidas por cristales, como el llamado hombro de Milwaukee.

Estos cuadros son excepcionales, pero muestran por qué un hombro verdaderamente inflamado no debe valorarse de la misma manera que una lesión habitual de los tendones.

La historia y la exploración orientan los estudios

La historia clínica y la exploración física permiten determinar qué estructura puede estar afectada y cuáles estudios son realmente necesarios.

No todas las personas con dolor de hombro necesitan los mismos exámenes. Primero debe establecerse:

  • Cómo comenzó el dolor.
  • Si existió un traumatismo o esfuerzo previo.
  • Cuáles movimientos están limitados.
  • Si la lesión parece originarse en los tendones, la bursa o la articulación.
  • Si existen hallazgos poco habituales, como líquido o aumento de volumen.

Solo después de esta valoración se decide qué estudio puede aportar información útil.

La cirugía casi nunca es necesaria

La cirugía rara vez es necesaria en el síndrome de hombro doloroso.

Con un abordaje clínico correcto, los estudios realmente necesarios y una terapia física bien dirigida, la gran mayoría de las personas puede aliviar el dolor y recuperar una función adecuada.

Incluso cuando existe una ruptura completa de uno de los tendones, los ejercicios apropiados y el paso del tiempo pueden permitir que el dolor desaparezca.

Puede permanecer alguna limitación funcional, especialmente al elevar el brazo por encima de los 110 grados, pero esto no significa necesariamente que la persona continuará con dolor.

Cada paciente requiere un abordaje diferente

El dolor de hombro no constituye un único diagnóstico. Puede deberse a lesiones de distintos tendones, inflamación de la bursa, limitación progresiva del movimiento o, en casos excepcionales, enfermedades articulares destructivas.

Por eso, cada paciente debe abordarse de manera individual.

Lo fundamental es escuchar cómo comenzó el problema, examinar correctamente todo el cinturón de movimiento del hombro y solicitar únicamente los estudios que correspondan a la sospecha clínica.

Es una patología muy frecuente, pero cuando el diagnóstico y la terapia se realizan correctamente, casi siempre puede resolverse satisfactoriamente sin recurrir a una operación.